LANZAROTE
En el paraje
de Lajares,
al norte de la isla de Lanzarote
y bajo la imponente presencia del volcán de La Corona, se extienden unos de los viñedos más singulares del archipiélago canario.
En Lajares, la viticultura se trabaja de forma artesanal y sostenible, respetando el paisaje y la biodiversidad del entorno.
Este rincón del norte insular, aún poco conocido en comparación con otras zonas vitícolas de la isla, representa un verdadero tesoro enológico y paisajístico.
Un lugar donde la tradición y el medio natural se funden para dar vida a vinos con alma.
Los suelos, compuestos por ceniza volcánica y roca descompuesta (picón), actúan como una esponja natural que retiene la humedad del rocío y la escasa lluvia, manteniendo frescas las raíces incluso en condiciones extremas de sequía. Las parras, plantadas directamente en hoyos excavados en la tierra volcánica o en pequeñas parcelas protegidas del viento por zocos de piedra, crecen a ras de suelo, lo que favorece su resistencia y longevidad.
Esta zona, ubicada en el municipio de Haría, ofrece un paisaje vitivinícola marcado por la tradición, la adaptación al entorno volcánico y una viticultura heroica.